Las respuestas negativas del cerebro detienen los procesos para sentirse mejor.
Según el International Journal of Obesity, pensar que se está gordo hace que se engorde aún más. El estudio, realizado sobre 14.000 casos de personas con sobrepeso, de edades entre 23 y 45, se detectó que la mayoría tenían pensamientos negativos que no los dejaban avanzar en su régimen para estar mejor.
Las personas que comen sin estar pensando si van a engordar o no, no aumentan de peso -excepto casos excepcionales- porque no tienen a un enemigo interno obstaculizándolos.
Cuando la gente se obsesiona con perder peso, arma reglas y rutinas que les impiden pensar en otra cosa. Se empiezan a restringir demasiado las comidas por miedo a engordar y hasta terminan pasando hambre. Esto genera que se coma más, porque la mente se siente boicoteada y no se siente capaz de seguir una dieta, que termina abandonando.
Comparaciones odiosas
Además, aparece el síndrome de comparación: sienten que todo lo que hacen no sirve, se comparan con figuras aspiracionales. Se miran al espejo y empiezan a notar todo lo que no les gusta de su cuerpo, pensando lo imposible que es estar bien.
Es común que las personas obsesionadas con bajar de peso pretendan ver resultados instantáneamente, lo cual genera frustración. Esto lleva inconscientemente a querer romper el régimen.
Pensar en positivo
Algunos consejos:
Quererse a uno como es: la balanza no caracteriza a una persona, son solo números.
Saber qué es lo más destacable que uno tiene.
Cambiar la forma de comer por una alimentación saludable en vez de hacer dietas imposibles.
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