El reconocido tatuador falleció tras un siniestro de tránsito. Su familia sostiene que el joven que lo chocó en plena ciudad iba a 170 kilómetros por hora y reclama que se cambie la carátula de la causa.
Rosario.- Una nutrida marcha reclamó justicia por Julio Oksanich, a un mes de la muerte del reconocido tatuador rosarino en un siniestro de tránsito registrado en la zona sur de la ciudad.
Familiares, amigos y vecinos del Caña, como lo conocían todos, se congregaron en Ayacucho y Avenida del Rosario, donde el 18 de febrero se produjo el fatal choque que, según los manifestantes, se produjo porque el joven que lo embistió circulaba a una gran velocidad.
Identificaron al supuesto responsable con nombre y apellido y detallaron que se trata de un chico de 22 años que corría picadas con un auto (Volkswagen Bora) preparado para tal fin, y que en el momento de la tragedia “iba a 170 kilómetros por hora”, y que encima luego del hecho “se quiso dar a la fuga pero fue retenido” por testigos.
“Lo enterramos a mi tío y él –por el responsable–, a las dos horas estaba en libertad. Queremos que se cambie la carátula, que este chico no quede libre”, reclamó Gaby, sobrina de Oksanich, ante las cámaras de El Tres.
Tanto ella como otros allegados recordaron al Caña como alguien “muy querido por todos y muy solidario”. Trabajaba como tatuador, profesión en la que fue pionero en Rosario. Tenía 58 años.
Éste era el Caña Oksanich
El vehículo, una joya mecánica que el astro manejó en los años 90, fue decomisado al "Clan Loza". El Estado nacional recaudó más de 300 mil dólares en un remate electrónico que superó todas las expectativas.
Un joven de 23 años resultó herido de arma de fuego luego de ser asaltado por cuatro personas en inmediaciones de Camino Viejo a Soldini y las vías férreas. Recibió atención del Sies y fue trasladado a un hospital, fuera de peligro.
El enigma se centra entre Santa Fe y Chaco. Una docente denunció que un hombre pidió auxilio tras estrellar una aeronave, mientras que un colombiano fue detenido en la ruta. Sin embargo, los relatos no coinciden y no hay rastros del fuselaje.
En la localidad santafesina de Avellaneda, se registró un misterioso episodio que involucró a una maestra y a un sujeto de nacionalidad boliviana. En la zona crece la intriga porque este lunes por la noche, agentes de la Policía Caminera de Chaco identificaron en un control dispuesto sobre la ruta a un colombiano de 37 años que, según se constató, había ingresado de manera irregular al país