El guardia de un supermercado ubicado en el centro de San Lorenzo se dio cuenta y le pidió que se abra el abrigo. Así vio los salamines que le asomaban del pantalón que también estaba manchado con el polvo blanco que recubre a los chacinados.
Un joven de 22 años, oriundo de San Lorenzo, se metió dos salames picado grueso en su ropa interior con el fin de robárselos, pero el guardia de seguridad del supermercado lo descubrió. Aparentemente, lo delató el polvo blanco de la capa de moho que protege a los embutidos que se había diseminado por sus pantalones oscuros.
El ocurrente hecho se produjo en una fiambrería ubicada en San Martín y Moreno, pero no le salió bien al "oportunista ladrón", ya que terminó detenido tras el frustrado robo de los embutidos, cuyo valor era de aproximadamente 1.400 pesos.
Primero fue demorado por el empleado que realiza tareas de vigilancia en el horario de atención al público. El vigilante fue quien se percató que el joven “tenía una actitud sospechosa al tomar dos salamines de una góndola de fiambres y perderse luego entre otros exhibidores”.
El empleado de seguridad decidió seguirlo y al notar que no tenía los salamines en el canasto de compras, le preguntó sobre los embutidos que había tomado anteriormente. El joven le respondió que los había dejado sobre unas estanterías de productos.
La respuesta no resultó muy convincente para el guardia, por lo que le solicitó que se abriera el abrigo que llevaba puesto y pudo notar que asomaban en la cintura del pantalón los dos salamines por cuales le había consultado.
El vigilante lo retuvo hasta la llegada de la policía y relató a los efectivos que no era la primera vez que el joven demostraba una actitud extraña, por lo que consideraba que en otras ocasiones se habría llevado productos del supermercado sin abonarlos.
El muchacho fue esposado y traslado por personal hacia la Comisaría 1° de San Lorenzo. Previamente, cuando los efectivos lo palparon en búsqueda de otros elementos solo le encontraron en su poder un billete de 100 pesos.
Los dos salamines, tipo bastón picado grueso, fueron rotulados y secuestrados en una bolsa de nylon semitransparente “con cadena de custodia hacia la sede de la Comisaria 1º, como elementos de prueba, ya que los mismos no podían ponerse nuevamente a la venta al público y no requerían cadena de frío”.
La fiscal Melisa Serena ordenó que el aprehendido y lo secuestrado sean remitidos a dicha dependencia, se constate si el detenido tiene antecedentes penales y luego se realice nueva consulta a los fines de decidir el temperamento a seguir.
Si bien el intento de robo de salamines ocurrió el jueves pasado, cerca de las 10.30, recién tomó estado público en las últimas horas, generando las más diversas reacciones por lo llamativo del hecho y el procedimiento legal montado ante el hurto de los chacinados, para lo que fue clave el polvo blanco que recubre a los salamines que manchó el pantalón del delincuente.
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