El crimen se dio pasada la medianoche en la zona de Necochea e Ivanosky. La víctima tenía 32 años y fue ultimado con un tiro en el rostro. Personal policial trabajó en la zona y relevó cámaras de vigilancia para intentar esclarecer el hecho.
En la madrugada de este viernes un nuevo crimen ocurrió en Rosario. Pasada la medianoche personal policial se hizo presente en barrio Tablada donde vecinos reportaron el cuerpo sin vida de un hombre. Al arribar, constataron su deceso producto de un disparo en la cabeza.
La víctima fatal fue identificada como Adrián Alberto G., de 32 años. Presentaba un disparo en el rostro a la altura de la nariz y por el momento se desconocen detalles relacionados a la mecánica del homicidio y la cantidad de personas involucradas en el mismo.
Al momento de relevar el lugar donde se produjo el crimen, Necochea e Ivanosky, personal del gabinete Criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), constató cámaras de vigilancia que había en el lugar. De todos modos se desconoce si estaban operativas o no ya que calle Necochea no tenía iluminación pública desde Segui hasta Uriburu.
En un procedimiento ordenado por la Justicia secuestraron distintas autopartes entre las que encontraron restos de un Chevrolet Corsa que había sido denunciado como sustraído en marzo, a cinco cuadras del lugar.
La investigación, que comenzó hace más de un año, tenía como objetivo comprobar la existencia de un establecimiento rural en la localidad de Mercedes donde, según denuncias, se mantenía a empleados en condiciones precarias
La víctima presenta quemaduras en brazos, piernas, muslos, manos y espalda. Denunció haber sido atacada con ácido por un hombre hace dos semanas
El estudio del cuerpo de la criatura determinó las ausencia de signos de abuso y maltrato físico. Las lesiones en la parte genital eran producto de una dermatitis. Presentaba una otitis avanzada.
Sucedió en la ciudad de Santa Fe. La persona que tomó el crédito es el propietario del local comercial en el que estaba el teléfono de la víctima. El fallo ordenó el cese del cobro a través de una billetera virtual.