"Pueblo fantasma, zona liberada", así definen los pobladores de Pueblo Esther a este lugar que se destacaba por lo que ya no tiene: seguridad y tranquilidad.

La columna partió desde San Martín y Alberdi (ruta 21), marchó tirando bombas de estruendo con una gran pancarta con la leyenda "Pueblo Esther en riesgo, estamos desprotegidos" y se detuvo frente a la subcomisaría 15ª.
Pueblo Esther.- "Pueblo fantasma, zona liberada", así definen los pobladores de Pueblo Esther a este lugar que se destacaba por lo que ya no tiene: seguridad y tranquilidad. Al igual que en otros pueblos metropolitanos, la pequeña localidad ubicada a 38 kilómetros al sudeste de Rosario es víctima de una ola de atracos, la mayoría perpetrados por grupos armados, a los que la policía local no puede hacer frente por escasez de recursos y de personal. Por ello, un grupo de vecinos se movilizaron ayer para manifestarse y reclamar.
La columna partió desde San Martín y Alberdi (ruta 21), marchó tirando bombas de estruendo y portando una gran pancarta con la leyenda "Pueblo Esther en riesgo, estamos desprotegidos" y tras recorrer cien metros se detuvo frente a la subcomisaría 15ª.
Los vecinos atribuyen el fenómeno a la intervención de Gendarmería en Rosario y Villa G. Gálvez, que desplazó las bandas delictivas hacia los pueblos del sur, que actúan con total impunidad. A ello se suma que la policía local no tiene recursos para hacer frente a este flagelo. Para dar cuenta de ello, un poblador denunció recientemente que una madrugada se dirigió a la subcomisaría 15ª y encontró las puertas cerradas, trabada con una silla. La versión fue confirmada por el jefe comunal, Martín Gherardi, quien explicó que ello es habitual y se hace "por precaución", cuando se queda un solo efectivo a cargo, especialmente cuando se trata de una mujer policía. "Pero siempre hay gente, sólo hay que golpear la puerta", aclaró.
La comunidad exige a las autoridades un refuerzo policial y la conversión de la subcomisaría en comisaría, teniendo en cuenta el crecimiento demográfico del pueblo (que alcanzaría a 10 mil habitantes) y el incremento de hechos delictivos dele último año, entre ellos, robos y violencia en casas con o sin sus dueños presentes.
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